El Presidente de la Asamblea General de la O. N. U. habla de la Noosfera-Nueva York-Junio 2009

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, MIGUEL D’ESCOTO BROCKMANN, A LA ADOPCION DEL “OUTCOME DOCUMENT” DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE NACIONES UNIDAS SOBRE LA CRISIS FINANCIERA Y ECONOMICA MUNDIAL Y SU IMPACTO. NUEVA YORK 26 JUNIO 2009.

Excelencias, Colegas de las Naciones Unidas, Representantes de la Sociedad Civil,
Hermanas y hermanos todos, Hemos llegado a la mitad del tercer día de esta histórica conferencia de las Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y su impacto sobre el desarrollo. Los felicito a todos por haber tan exitosamente iniciado la conversación global sobre la crisis económica que aún sigue desarrollándose y también por haber dado inicio a una profunda y sin precedente revisión de la arquitectura financiera y económica internacional.
El mundo ha tenido la oportunidad de escuchar las voces del G192.
Todos los miembros de la Asamblea General han tenido y siguen teniendo la oportunidad de expresar sus puntos de vista. Hoy nuestros esfuerzos han sido coronados con la adopción por consenso de un “outcome document” que representa el primer paso dentro de lo que será un largo proceso para poner al mundo en un nuevo camino hacia la SOLIDARIDAD, estabilidad y sostenibilidad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, el G-192, ya ha quedado establecida como el foro propicio para discutir asuntos de las finanzas y economía mundial, esto en si ya es un gran logro. Además, se ha pedido a la Asamblea General dar seguimiento a estos temas atreves de un grupo de trabajo especial de composición abierta.
Los temas para seguimiento abarcan desde la mitigación de la crisis, incluyendo los temas de Estímulos Globales, Derechos Especiales de Giro (DEGs) y Monedas de Reservas, hasta temas sobre la reestructuración de los sistemas y arquitectura financieros y económicos, incluyendo la reforma de las instituciones financieras internacionales y el rol de las Naciones Unidas, deuda externa, comercio internacional, inversiones, impuestos, asistencia para el desarrollo, la Cooperación Sur-Sur, nuevas formas de financiamiento, corrupción y flujos financieros ilícitos, regulación y supervisión.
Se reconoce, a la vez que la crisis financiera y económica no debería retrasar la necesaria respuesta mundial al cambio climático y la degradación del medio ambiente a través de iniciativas para lograr una “economía verde.”
El G-192 se ha prestado a esta Conferencia, sus modalidades y un documento final sustantivo sobre temas de gran relevancia para la humanidad. Ha sido, además, capaz de definir un camino a seguir para llevar adelante el proceso a partir de las Líneas de Acción del Documento Final de esta Conferencia.
Han sido 3 días muy exitosos de trabajo y, ahora que ya ha sido aprobado formalmente el documento final, debemos de congratularnos todos y felicitar muy especialmente a nuestros cofacilitadores los Embajadores Frank Mayoor de El Reino de los Países Bajos y el Embajador Camilo Gonsalves de San Vicente y las Granadines. Por supuesto que expresamos también nuestro más sentido agradecimiento a la Comisión Presidencial de Expertos tan hábilmente coordinando por el Profesor Joseph Stiglitz.

Estamos felices pero no contentos, o mejor dicho, no totalmente satisfechos. Hay otras crisis que se vislumbran en el horizonte, como la del agua potable, la del calentamiento global, la alimentaría, la energética y la humanitaria de los millones de hermanos y hermanas, especialmente de los más pequeños que pasan hambre y tienen sed.
Esas crisis tenemos que afrontarlas todos juntos. Nuestras propuestas de hoy apuntan en esa dirección. Pero aún queda mucho por hacer. Estamos felices por las manifestaciones de voluntad política de asumir nuestra común responsabilidad de cooperar, pero no estamos contentos mientras estas cuestiones acuciantes no se hayan resuelto.

Mi función, como Presidente de esta Asamblea General, donde se reúnen representantes de todos los pueblos de la Tierra, es invitarles a mirar lejos, a ir más allá de la economía, a mirar con esperanza el futuro común de la Tierra y de la Humanidad.
Cabe entonces preguntarnos ¿Cuál es el próximo paso? No necesariamente el próximo paso de la economía sino de la humanidad. ¿Hacia dónde vamos? Probablemente ningún sabio en este momento, nos sepa responder esto con certeza. Pero si no sabemos, podemos todos juntos buscar y forjar los consensos que nos puedan conducir hacia un escenario esperanzador para todos y para la Madre Tierra.

En este contexto me viene a la mente la visión de un gran científico, arqueólogo, que era a la vez un místico, el francés, Piere Teilhard de Chardin.
Desde China en donde él hacia sus investigaciones sobre el “homopekinensis” tuvo una especie de visión. Mirando los avances tecnológicos, comerciales y de las comunicaciones que reducían distancias y ponían las bases de lo que él prefería llamar mundialización, en vez de globalización, Teilhard de Chardin decía, ya en los años 30 del siglo pasado: estamos asistiendo a la emergencia de una nueva era para la Tierra y la humanidad.
Va a irrumpir, nos decía de Chardin, la Noosfera, después de haber irrumpido en el proceso evolutivo la antropósfera, la biósfera, la hidrósfera, la atmósfera y la litósfera. Ahora es la nueva esfera, la esfera de las mentes y de los corazones sincronizados: la noósfera. Como saben noos (nus) en griego significa el espíritu y la mente unidos al corazón.
¿Hacia dónde vamos? Me permito creer y esperar que vamos todos a asistir a la lenta pero irrefrenable irrupción de la noósfera. Los seres humanos y los pueblos van a descubrirse y aceptarse como hermanos y hermanas, como familia y como una especie única, capaz de amar, de ser solidaria, compasiva, no violenta, justa, fraterna, pacífica y espiritual.

¿Es una utopía? Si, una utopía, pero una utopía necesaria. Ella nos orienta en nuestras búsquedas. La utopía es, por su naturaleza, inalcanzable. Pero es como las estrellas: son inalcanzables. ¿Pero qué serian nuestras noches sin las estrellas? Serian pura oscuridad y estaríamos sin rumbo y perdidos. Por eso la utopía nos da dirección y sentido de vivir y de luchar.
 

La Noósfera es pues el nuevo paso para la Humanidad. Permítanme una pequeña digresión: Si en los tiempos de los dinosaurios que vivieron mas de cien millones de años sobre la tierra y que desaparecieron hace unos 65 millones de años, un observador hipotético se hubiera preguntado cuál sería el siguiente paso en la evolución, probablemente hubiera pensado: más de lo mismo. Es decir, dinos aún más grande y más voraces. Pero con esa respuesta se hubiera equivocado. Este hipotético observador jamás hubiera imaginado que un pequeño mamífero no más grande que un conejo, que vivía en las cimas de los árboles, alimentándose de flores y retoños, temblando de miedo ante la posibilidad de ser devorado por algún dinosaurio, llegaría a ser nuestro ancestro.
De él, millones de años después, irrumpió algo absolutamente nuevo, con cualidades totalmente diferentes de las de los dinosaurios, un ser portador de conciencia, de inteligencia y de amor: el ser humano, y nosotros que estamos aquí reunidos somos sus descendientes.
Por lo tanto, no fue más de lo mismo. Fue una ruptura, fue un nuevo paso.

Creo firmemente que hoy otra vez estamos de cara a un nuevo paso en el proceso evolutivo: el paso hacia una humanidad unida entre sí, unida con la naturaleza, unificada con la Madre Tierra.
Casi me atrevo a repetir: “I have dream!” Si, efectivamente, es un sueño.
Un sueño grandioso, bueno y feliz.
El paso nuevo tendrá como contenidos principales: la vida en todas sus formas, la Humanidad con todos sus pueblos y etnias, la Tierra como Madre con toda su vitalidad y la economía creando las condiciones materiales para que todo eso se haga posible. Vamos a necesitar del capital material acumulado pero el acento será sobre el capital humano y espiritual cuyos frutos mejores son fraternidad o hermandad, cooperación, solidaridad, amortización, justicia económica y ecológica, compasión y capacidad de vivir alegremente con todas las diferencias, en la misma Casa Común, la grande y generosa Madre Tierra.

Dicen por ahí que Jesús, Buda, Francisco de Asís, Rumí, Tolstoy, Gandhi, Dorothy Day y Martin Luther King y tantos otros grandes profetas y maestros del pasado y del presente, cada país y cultura con los suyos, habrían ya anticipadamente dado este paso nuevo. Todos ellos son nuestros maestros seminales, nuestras estrellas guía, que alimentan en nosotros el principio de esperanza que nos garantiza de que aún tenemos futuro, un futuro bienaventurado para todos.
Como ha dicho muy bien nuestro querido hermano Joseph Stiglitz: “El legado de la actual crisis económica y financiera será una batalla de alcance global en torno a las ideas”.

Yo firmemente creo que serán nuevas ideas, nuevas visiones y nuevos sueños los que galvanizaran nuestros espíritus y nuestros corazones. Los viejos dioses están agonizando, los nuevos están naciendo con el vigor de un recién nacido. Mis reflexiones quieren aportar energía y entusiasmo para esa batalla de ideas y de visiones.
Para poder dar el salto cualitativo hacia adelante los humanos debemos desistir de nuestro empecinamiento en creernos dueños y señores de la creación, propietarios, olvidando que solo somos mayordomos – que, por lo demás – ya es ser mucho.
Solo cuando aceptamos que somos tutores y no dueños y que un día tendremos que rendir cuenta de nuestra tutoría, solo entonces resplandecerá la grandeza de nuestra humanidad.
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Muchas gracias
 

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