MENTES VULNERABLES – Reflexión

La vida va marcando espacios según las circunstancias del momento. Desde el nacimiento la mente recoge mensajes del entorno, unos se refieren a otras personas, pero los que más afectan son aquellos que hacen referencia a uno mismo, y los vamos acumulando en la memoria.

¿Qué hacemos con ellos? Los recordamos y añadimos detalles cuando volvemos a escuchar opiniones o valoraciones con relación a algo que ya oímos con anterioridad, no nos gustó, y quedó guardado interiormente. Lo peor de todo es que la mayor parte de las veces “no son verdad”, son valoraciones o afirmaciones que alguien hace sin conocimiento de causa o sencillamente para “ofender, molestar, y lo peor, para hacer daño”.

Si esto les sucede a los adolescentes, en su vulnerabilidad, se sienten confundidos, aturdidos y la alegría y cotidianidad de su vida se trastoca. Ya no disfrutan en el colegio o instituto, no quieren aprender, se vuelven tristes y huyen.

Otros compañeros, que se sienten por encima de todos, se dedican a insultar, agredir y humillar y nuestro adolescente, se siente pequeño, insignificante y lo que le dicen va calando en su esencia, en su triste personalidad que todavía no es estable. Esto es ACOSO. Otros compañeros, con cobardía, observan y callan, ¿por qué permiten estas circunstancias?

Los niños que reciben estos insultos deben de compartir con sus padres estas circunstancias, sin embargo, a veces las guardan para sí y sufren en silencio. Cuando las comparten, los padres toman las medidas y acuden al centro de enseñanza y cuentan lo que sucede para que se tomen las medidas oportunas. Pero quizá falta un poco más de ayuda al adolescente por parte del centro.

¿Qué sucede con todo esto? Los niños van acumulando esas palabras de insulto en su contra, los demás los marginan y acaban creyéndose todas las mentiras disfrazadas de insultos que minan y minusvaloran la inestable mentalidad que todavía no sabe lo que está ocurriendo y trae el desequilibrio.

En casa es diferente, ese niño es amado y querido, tiene sus formas de divertirse y siente alegría con los suyos, pero teme volver al día siguiente a clase porque el grupo de acosadores lo esperan para atacar de nuevo con insultos e incluso con violencia física.

Y el niño-adolescente ya no desea vivir. No sabe qué hacer. Tiene que asistir a clase…, pero allí se encuentra el infierno que no quiere vivir, que cada día se vuelve a presentar y su aguante llega a un límite. No ve escapatoria. Se siente solo, triste, abatido y sobre todo humillado. ¿Qué puedo hacer?, se pregunta. ¿Qué voy a hacer? ¿Va a seguir siendo así mi vida durante mucho tiempo?

La mente de los adolescentes es vulnerable, su formación no está completa, no sabe a quién creer y tampoco en quién confiar. Posiblemente tenga otro amigo adolescente, un compañero de clase o de guardería con el que todavía mantiene buena relación a quien le cuenta todas sus penas, se las comparte. ¿Qué sucede? Muy sencillo, la otra persona también es como ella vulnerable ante la sociedad y lo que sucede.

En estos momentos existen muchas formas por las cuales los adolescentes disfrutan, felices, de su tiempo, pero también están otros que están sufriendo acoso en los lugares en donde estudian. Aguantan mucho. Intentan ser fuertes. Lo comentan con sus padres. Lo denuncian al colegio o instituto. Dicen tomar medidas que a veces son insuficientes e incluso injustas. Sin embargo, en la mente del adolescente, todavía poco formada, ya han calado muchos mensajes de los acosadores y no consigue encontrar la paz…

 

NOSOTROS, los adultos que observamos y leemos estas palabras, respiramos profundo, cerramos los ojos y nos preguntamos, ¿podemos hacer algo para remediar y tratar de eliminar estas situaciones?

Como padres, hermanos, abuelos, tíos y primos, y amigos y compañeros de clase, o simplemente conocidos, vamos a prestar a tención a los niños y adolescentes que tenemos cercanos. Sus comportamientos pueden delatar que sean acosadores o acosados, porque hay que vigilar las dos partes.

Es preciso preguntarles qué hacen en las clases, en los recreos, los amigos que tienen, lo que disfrutan y todo tipo de cosas que nos ayuden a valorar en qué situación se encuentran. Pero siempre con mucha sutileza y casi como un juego para no ponerles en aviso de que estamos tratando de averiguar…

Esta es una sencilla reflexión de una escritora-poeta que ha decidido escribir estas palabras en dónde cuando hablo de niños es genérico y por supuesto incluye tanto al masculino como al femenino, así que se trata de niños y niñas, claro. Vamos a hacer lo que esté en nuestras manos para que la vida de los escolares sea como tiene que ser llena de alegría y aprendizaje, y que sus mentes vayan ordenándose con armonía, amor y paz.

María Teresa Rodríguez Cabrera
Poeta Generacional
Literata Consejera
Generación del 23 Parnaso Siglo XXI
Alicante 2 – 12 – 2025

1 comentario para “MENTES VULNERABLES – Reflexión

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